Aromas y perfumes victorianos

Dicen que el olor es uno de los desencadenantes más poderosos de los recuerdos.
Seguro que hay algún aroma que te trae recuerdos de la infancia. En mi caso es el olor de la plastilina. Y de un paté que daban de merienda en el cole.
🤢Lo odiaba.
Pero oye, es olerlo y regreso a mi clase de infantil, a las manos sucias de témperas, la coleta deshecha y las carreras por el patio con las rodillas llenas de rasponazos.
Hay aromas que no se olvidan.
Una colonia fresca.
La ropa recién lavada.
El del polvo en una vieja iglesia… (¿A ti también te huele a incienso y especias?)
Para mí, que soy extremadamente sensible, los olores no son solo olores.
Son memorias invisibles.
Son advertencias.
Caricias en el alma…
O heridas.
Hay perfumes que me han devuelto la calma (la cabecita de mis gatos).
Y otros que me han hecho temblar (¡La consulta del dentista!).
Por eso, cuando creo un personaje, una de las cosas en las que pienso es a qué huele. Porque su aroma también cuenta su historia.
No hay fragancia inocente.
Verás, en la era victoriana, los perfumes eran puro arte…
Y los ingredientes, tan oscuros como seductores:
Almizcle de ciervo Ámbar gris, tan caro como el oro, arrancado de las profundidades del mar…. (si no sabes de dónde sale esta sustancia, créeme, es mejor que no lo sepas…). Esencia de lirio destilada a mano… (y potencialmente tóxica)
Y otras mezclas que hoy serían ilegales (ya te hablé del famoso polvo de momia…, pero también podía haber trazas de arsénico, de plomo…)
En el universo de Sombras tras el Velo, los perfumes también cuentan historias (si has leído Las Cenizas del Amanecer, sabrás de quiénes te hablo. Si no… no temas, no haré spoiler, son enemigos de la magia…)
Andrew Dawnbury huele a Spanish Leather: un aroma clásico, seco, persistente, dominante y fuerte.
Charlotte, en cambio, lleva una colonia cítrica, ligera.
Casi inocente.
Pero su ropa… su ropa huele a lavanda, un aroma que transmite seguridad.
Y alguien no podrá dejar de pensar en su perfume 😈
Hay un personaje, sin embargo, que no huele a nada reconocible.
Su aroma es antiguo, imposible, inmortal.
Un recuerdo del mundo antes de que los dioses callaran.
No lleva perfume.
Él es el perfume.
Y pronto conocerás su nombre…
Y Whitechapel…
Whitechapel huele a hollín, a hierro, a muros húmedos.
Pero si prestas atención, muy en el fondo…
hay una nota sulfurosa.
Un tufo leve de azufre.
Y tú…
¿Cuál es el aroma de tu infancia?
¿Recuerdas a alguien por su perfume?
¿Hay algún lugar cuyo aroma recuerdas aunque hace años que no lo visitas?
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