Cassandra S. Barlow
Donde las sombras cuentan secretos

Brillar cuando nadie más puede

Las luciérnagas, esos bichitos fascinantes…

Las luciérnagas, esos bichitos fascinantes

Desde siempre, me han fascinado las luciérnagas.

De pequeña, soñaba con campos llenos de chispitas mágicas bajo las estrellas.

Es lo que tiene ser una chica de ciudad, supongo.

🧚Imaginaba que eran hadas…

Un día, pude ver una luciérnaga de cerca.

Sí, he dicho bien: un día.

Mis amigas se decepcionaron, pero yo me sentí aún más fascinada.

🐛Verás: a la luz del sol, las luciérnagas son unos bichitos insignificantes: pequeños, de color marrón, parecidas a un gusano… (solo las hembras brillan, por cierto, y no vuelan, al menos en España).

Podríamos decir que las luciérnagas, de día, son feas.

Pero cuando cae la noche…

Ay, ¡cuando cae la noche son un auténtico espectáculo!

✨Imagínate, los humanos asustados por la oscuridad, y la naturaleza nos regala unas luces mágicas.

En realidad, si lo piensas, son como las personas. Muchos pasamos desapercibidos. Vamos al trabajo, a las compras, nos divertimos con los amigos… pero cuando de verdad se nos necesita, cuando llegan los tiempos oscuros…

Ahí es cuando desplegamos toda nuestra luz para proteger a los nuestros, para consolarlos, para guiarlos…

Cuanto más oscura es la noche… con más fuerza brillan las luciérnagas.

Hace cosa de un año, me planteé escribir una historia. Una que conmoviera, con la que todos pudiéramos sentirnos identificados.

Recordé entonces aquel día en el que vi una luciérnaga.

Y entonces lo supe:

Así son algunas personas, me dije.

Y así quiero que sea esta historia.

Una historia de luciérnagas.

De la luz que brilla en la noche más oscura.

De las personas que mantienen viva la llama de la esperanza.

Aunque todo parezca perdido.

En el universo de Sombras tras el Velo, las luciérnagas no son solo insectos.
Son fragmentos de algo muy antiguo, de antes de que los dioses cayeran…

Algunas guían.
Otras protegen.
Y unas pocas… advierten.

Solo las ven quienes han sido tocados por la oscuridad… y aun así permanecen en la luz.

A veces aparecen en momentos de desesperanza; otras, justo antes de una decisión trascendental.

En el relato que regalo a mis suscriptores, Las Cenizas del Amanecer (¿Lo has leído ya? ¿Te ha gustado? ¡Cuéntamelo!), Alexander…
Ah, no, no te digo nada más, que los spoiler los carga el diablo (y no son bienvenidos aquí).

Si lo has leído, ya sabrás que…

Las luciérnagas brillan en Aurora Hall… incluso en invierno.

Pero no son las únicas.
En la primera entrega, otras despiertan.

Y quiero que te quedes con esta frase, que le dirá Elsie a Charlotte en un momento muy especial:

“La luz de una vela puede parecer poca cosa, pero a veces, cuando la oscuridad nos rodea, es lo único que necesitamos ver para encontrar el camino”.

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