Cassandra S. Barlow
Donde las sombras cuentan secretos

Un libro, una mirada… y un beso prohibido

Regalos y cortejos en la época victoriana

Montón de libros a la luz de las velas

Verás, en la alta sociedad victoriana, el cortejo era algo tan complicado… como una partida de ajedrez.

Había un montón de normas silenciosas que debían cumplirse:

  • La cantidad exacta de palabras en una carta (sin parecer demasiado intensa)
  • El tiempo que una dama podía bailar con el mismo caballero (sin provocar rumores)
  • El tipo de obsequios que eran aceptables: flores, libros, cintas y lazos… ¿unos guantes? ¡Qué osadía!

En el siglo XIX, un roce de manos podía ser algo más provocador que un beso en nuestros días.

Y ahora te pido que pienses en el señor Darcy de la película de 2005 Orgullo y Prejuicio (sí, la Keira Knightley y Matthew Macfadyen).Esa sacudida de su mano tras tocar a Elizabeth… ¿te acuerdas? O esa escena bajo la lluvia…

Y si no la has visto, no sé a qué estás esperando.

Un libro, cuidadosamente elegido, podía ser tan peligroso como un “te amo” susurrado al oído.

Ay, el libro que encendió un corazón…

En la fiesta de Nochebuena del palacio de Belgravia, el joven doctor Jonathan Thornridge se atrevió a desafiar las reglas.

Los salones del gran duque olían a romance y opulencia, y él ofreció a Charlotte un polémico libro de Mary Shelley.

¡Qué escándalo, de ser descubierto!

En ese momento, fue un gesto audaz… y el principio de algo más.

Poco después, en el invernadero, al resguardo del frío londinense y de la tragedia de Whitechapel, Charlotte descubrió en Jonathan una ternura que no esperaba.

Un instante robado. Un beso prohibido.

Y, con él, la sensación de que su mundo estaba a punto de cambiar para siempre.

¿Quieres leer esta escena completa?

Si te gustan las historias donde el amor desafía las convenciones y los peligros, En el Corazón de la Niebla te espera repleto de secretos, besos furtivos y misterios que se ocultan a la vuelta de cada página.

📜 Descúbrelos aquí

(Y descubre el regalo exclusivo en la última página del libro. ¿Te atreves a cruzar el Velo conmigo?)

Postdata:

¿Sabías que las damas victorianas consideraban los libros un regalo íntimo, casi tan personal como una joya? Jonathan lo sabía bien… y Charlotte no podrá olvidar ese gesto…

¿Y tú? ¿Qué opinas? ¿Son los libros tan importantes y especiales para ti como la más exquisita de las joyas o un buen perfume?

Este artículo forma parte de los correos que mando cada jueves a mis suscriptores. De vez en cuando, también les envío un regalo exclusivo. Si quieres formar parte de este grupo privilegiado, solo tienes que dejarme tu correo. Y te desuscribes cuando quieras. ¡Es gratis!